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Me mudé. Ayer ya no estoy. Ahora estoy aquí.
Elegía
"...Yo me hundí en el abismo de las casas más pobres, debajo de la cama, en la cocina, donde nadie pudiera examinarme, escribí, escribí sólo para no morirme..."
Pablo Neruda, Oda a la envidia
A veces no salgo de mi casa porque me da pereza el mundo y sus esquinas. Laberíntica, circular y helicoide es la morada de mis refugios. En ella, están grabados todos los rostros de mi sangre que me nombran. Soy aquí, simplemente soy.
Las alfombras están roídas por mi paso cotidiano. En el camino, se han empeñado los recuerdos, los sentidos y en ocasiones la indolencia. Confieso que, en la soledad, aún me escondo en el ropero en busca del ondulado vestido para coser un futuro porvenir.
Las luces y las sombras son fardos sigilosos que arropan esta piel con traje de luces para la faena diaria.
Naufrago en este río incontenible. Sin tiempos, lo que es pasado ahora es presente, el presente es olvido. Las voces viajan, decantan mis demonios.
Antes temía a la noche, ahora muero con ella entre las sombras y sus espejismos. A mi llegada, escucho las risas, los ecos, todo es enredo. La casa tiene cada objeto en su lugar, está llena, colmada de fiesta, ahora no le falta nada.
Todos los espacios de la morada tienen nombre en el papel; la tinta y su latido están plasmados en el papiro de la madrugada. Sí escribo en sepia, lo hago para no morir en mi memoria.
Si acaso me preguntan dónde habito, la respuesta es muy sencilla: vivo en la marea de mi casa, mar adentro imperturbable.
¡Hoy amanecí, en las sombras de mi muerte! El invierno expía en mi memoria.
Azucenas y cardos para los ecos de la despedida.
La casa de pasillos obscuros y muebles empolvados se lleno de aire, de sol, de rumores y reflejos verdes y azules, pueblo numeroso y feliz de reverberaciones y ecos.
Octavio Paz- Mi vida con la ola
Desnuda de mí,
hoy terminé de reconstruir
y levantar las ruinas de esta casa.
Caprichoso vuelco al corazón en el olvido.
Sus ladrillos,
llevan la sangre
del filo de la noche.
Brilla la luz,
los espejos y sus recovecos.
Polvo soy a la distancia.
Sin cadenas,
sin espectros,
excomulgada de mí,
vierto letra cuando apenas amanece.
Lady López
(2004)
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